Liderazgo: ¿Fenómeno personal o social?

Liderazgo: ¿Fenómeno personal o social?

 

¿Te consideras líder? ¿Los demás te consideran líder?

¿Qué condiciones o capacidades piensas que debe tener un líder?

Esta historieta de Gaturro puede ser un punto de partida para poder empezar a responder la pregunta planteada al inicio. Lejos puedo estar de liderar a un grupo de personas, sino tengo la capacidad de revisarme, es decir, ver qué me pasa, qué me falta y qué me sobra para poder llegar a mi meta, saber cuáles son las cosas que me hacen Feliz (considerando la Felicidad como la meta última que cada uno de los seres humanos tiene), tal como lo plantea Nik en esta historieta.

Considero que el liderazgo personal se logra cuando la persona logra comenzar a revisar su autoestima, creatividad, visión, equilibrio y capacidad de aprender. Así mismo, el liderazgo interpersonal o social se logra posteriormente, cuando la persona domina la comunicación, aprende a dirigirse a otros y a entregarles el poder, a trabajar en equipo y a servir a sus seguidores. Para llegar a ser un líder social, debo haber atravesado la etapa de liderazgo interpersonal.

¿Cómo sabemos si estamos pudiendo liderarnos a nosotros mismos?

Uno de los aspectos claves para darnos cuenta de esto radica en ver si estamos siendo víctimas o responsables de nuestra vida.

Entendemos por víctima a aquella persona que pone fuera de sí misma todos los resultados que no logra, es decir, la culpa de todo lo que le pasa (o no pasa) no tiene que ver con ella, la culpa de todo es del “otro”. Termina siendo controlado por las circunstancias. Su accionar lo guían solo los resultados y no su compromiso.

Por el contrario, llamamos persona responsable a quien que se hace cargo de las circunstancias accionando para que las cosas que quiere, ocurran. Se acepta a si mismo tal y como es, y toma los errores como posibilidades de aprendizaje. Permanentemente está parado en su compromiso para llegar a su visión.

Considerándonos responsables a nosotros mismos (liderazgo interpersonal), en una segunda etapa podemos ocuparnos de nuestro estar siendo como líderes sociales.

Para Pensar:

¿Alguna vez te sentiste como Gaturro en el laberinto?

¿Te puedes reconocer en la posición víctima y responsable ante determinadas situaciones de tu vida?

¿Cómo te sientes cuando te reconoces victimizándote? Te sientes cómodo en ese lugar? Si no estás cómodo, ¿qué puedes hacer para salir ese rol y empezar a hacerte responsable de lo que quieres?

¿Jefe igual Líder?

¿Quién estas siendo vos, Jefe o Líder? Como crees que te ven tus liderados, como Jefe o como Líder?

A continuación expongo un pequeño cuento que  propongo como disparador para comenzar a entender este tema.

El Camino del Líder

Cuentan que un hijo le dijo a su padre que quería ser un líder, y le preguntó cómo podía lograrlo. El padre le respondió que lo primero que tenía que hacer era estar consciente de sus conductas. Que cada vez que sintiera que había hecho daño a una persona, clavara un clavo en la cerca de su casa. El hijo aceptó el reto y empezó a tomar mayor conciencia de sus actos.

Siguiendo el consejo de su padre, comenzó a poner clavos con el martillo cada vez que hacía daño, maltrataba a una persona o no la respetaba.

Luego de un tiempo el hijo dejó de poner clavos en la cerca, porque ya era
consciente de sus actos y trataba bien a las personas. Entonces preguntó a su padre: ¿y ahora qué hago?

El padre le respondió diciéndole que por cada acto de bien y servicio que realizase, saca un clavo de la cerca. El hijo nuevamente aceptó el reto y empezó, poco a poco, a sacar los clavos. Ya  estaba despierto, era consciente y además se dedicaba a ayudar a las personas. En poco tiempo logró sacar todos los clavos. Contento, se acercó donde su padre, quizá con un poco de soberbia y le dijo: ¡he terminado! ¡Logré sacar todos los clavos!

Finalmente he aprendido a ser una mejor persona, un líder. Sin embargo, acto seguido lo asaltó una duda: ¿ahora qué haremos con todos los huecos que dejaron los clavos en la cerca? El padre le respondió: “no los toques. Están allí para recordarte siempre que en tu camino de aprendizaje dejaste huella de dolor en la gente y que gracias a su entrega, comprensión y colaboración ahora puedes ser la persona que eres”.

Considero que existen grandes diferencias entre estar siendo Jefe y estar siendo Líder de un grupo de personas. Independientemente de haber sido nombrado como jefe (contar con la autoridad para desarrollar el cargo), considero importante desarrollar diferentes capacidades que nos permitan liderar de manera efectiva un grupo de personas. Para resumirlas, podemos decir,

  1. El líder propone una visión compartida por el equipo, estableciendo con claridad el objetivo final, los objetivos parciales y como serán mensurados y controlados los mismos. Se para siempre en su compromiso con su visión. Declara quiebres. En cambio, el jefe existe solo por la autoridad, la impone, y a través de esta obliga al grupo.
  2. El líder legitima al otro como legítimo: se maneja con la base de la confianza, consulta lo que piensa y la forma en que lo llevaría a cabo, valora sus puntos de vista, le permite participar en el desarrollo de nuevos proyectos y en los resultados de los mismos, de manera de hacerlo sentir parte activa de estos.

Por el contrario, el jefe “maneja” a la gente, las masifica, se inspira en el miedo, sanciona y castiga ante el error. Él es quien que asignas las tareas sin importar la opinión del “otro”.

  1. El compromiso del líder: tanto con los intereses de la organización como con los intereses del liderado. Vive el proyecto como propio, lo que permitirá mantener enrolados a los participantes en el mismo (siempre se para en su compromiso con la visión). En contraposición, el compromiso del jefe está puesto en que cada uno de los integrantes del grupo haga lo que debe hacer para poder llegar a cumplir el objetivo planteado por el jefe.
  2. El líder se compromete con la posibilidad más que con el control: esto significa que no manipula el accionar de los demás ni pretende controlas situaciones sobre las que no opera. No pretende controlar resultados, elige quien va a ser frente a estos. Genera contextos para que algo nuevo ocurra. Hace pedidos, ofertas, promesas y declaraciones, dando lugar a que sus pedidos y ofertas pueden no ser aceptadas, las re-pacta. Contrariamente, el jefe pretende tener “todo bajo control” (pretende controlar el accionar de los otros), reaccionando frente a estos cuando los demás no actúan de la forma esperada. Manipula situaciones y a las personas.

En cualquier organización los empleados esperan que su jefe no esté presente para poder trabajar más tranquilos, mientras que por el contrario, esperan que quien los lidera esté presente para poder trabajar con tranquilidad.

El primer paso que debe dar aquella persona que quiere ser líder es aprender a estar consciente de nosotros mismos, pues éste es un elemento clave para lograr el liderazgo personal. No podemos ser líderes si no tenemos primero la capacidad de liderarnos a nosotros mismos.

El liderazgo personal se logra cuando la persona emprende el camino trabajando su autoestima, creatividad, visión, equilibrio y capacidad de aprender. El liderazgo interpersonal se logra posteriormente, cuando la  persona domina la comunicación, aprende a dirigirse a otros y a entregarles el poder, a trabajar en equipo y a servir a sus seguidores.

Para pensar:

Pregúntate, ¿Quien estas siendo  hoy? ¿Líder o Jefe?

¿Cómo te ven los demás?

¿Consideras que estás pudiendo liderarte a vos mismo? ¿Qué consideras que te falta? ¿Qué puedes hacer para incorporarlo?